<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-5272726987638722587</id><updated>2011-12-28T16:10:11.847-05:00</updated><title type='text'>La Lechona</title><subtitle type='html'>como es de rica!</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://lalechona.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5272726987638722587/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lalechona.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>maria luisa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04901665577953618085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_TuxHLSNErwo/SdfpzuGo8XI/AAAAAAAAAAM/osqcV6KT4A0/S220/el+guaro+es+el+patas+sin+texto.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>7</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5272726987638722587.post-1368486339441710173</id><published>2011-11-25T16:42:00.007-05:00</published><updated>2011-11-25T17:10:57.471-05:00</updated><title type='text'>Story of a crime: también la historia de la tranformación urbana</title><content type='html'>&lt;div&gt;Animación y hábitat: Temas de arquitectura y de ciudad en el contexto urbano como protagonista en cortos animados. El tema de estudio es de Simón Wilches, quien me mostró este corto ruso de 1962. Estos son los temas que -desde la arquitectura, son evidentes en el video:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe width="459" height="344" src="http://www.youtube.com/embed/Y4RaGByyAqU?fs=1" frameborder="0" allowfullscreen=""&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;1.&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre; "&gt; &lt;/span&gt;IMAGINARIO DE CIUDAD: En los créditos aparece una ciudad de noche, vertical y heterogénea. En el cielo hay nubes, si son contaminación o son solo nubes no se sabe, pero en general el imaginario de conurbación de edificios y humo es evidente. Se ven esbozadas las torregrúas entre el enjambre de edificios. Parece una ciudad deshabitada. Los edificios incluso parecen vacíos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;2.&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;CONTACTO CON EL CIELO: Amanece. La línea de horizonte a partir de la cual se ve el asomo del sol es la cubierta de uno de los edificios. Sólo el último piso de la vivienda multifamiliar tiene el contacto con el cielo que antes solían tener las casas.  Las azoteas de los grandes edificios –paradójicamente suelen ser tierra de nadie. Quizás en un principio fue el espacio comunal más desaprovechado en términos de su potencial como espacio de recreación pasiva. Los pent-house, sin embargo, son ya un sinónimo de aprovechamiento reciente de este lugar privilegiado en altura, en el que actualmente se paga un mayor valor por metro cuadrado. Justamente porque son “casas” encima de edificios.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;3.&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;EL NUEVO CENTRO DE MANZANA: De arriba hacia abajo, se muestra la fachada interior del edificio. Ya es de día y se ve la variedad en la conformación del paisaje comunal. En todas las ventanas hay cortinas diferentes, hay ropa colgada. Hay matas, mascotas, y en general utilería doméstica expuesta que habla de las particularidades de sus habitantes.  El centro de manzana de los edificios de la arquitectura moderna está confinado por los espacios privados de la vivienda en altura. Usualmente los apartamentos se diseñan buscando tener los espacios más públicos mirando hacia la calle (sala, comedor), y los más privados y los servicios mirando hacia el interior (cocinas, alcobas, baños). En algunos casos la intención es justamente preservar la “limpieza” en las fachadas principales, al igual que favorecer con la mejor vista a los espacios de mayor exposición social.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;4.&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;EL ÚNICO MURO DE LADRILLO: En el primer piso del edifico está quizás el único muro en ladrillo. Es ladrillo macizo, ladrillo tolete. Está armado como el brickwork clásico de la vivienda obrera unifamiliar que se ve especialmente en Inglaterra. Eran las casas (vivienda unifamiliar) las que se construían en ladrillo; mientras que los edificios (vivienda multifamiliar) ya se estaban haciendo en prefabricados de concreto. Al igual que en el principio en el que el contacto con el cielo en la cubierta se muestra con el amanecer, el contacto con el suelo se ilustra muy bien con ese muro.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;5.&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;LOS PATIOS DUROS: Es evidente que si bien hay algunas materas y zonas verdes en este centro de manzana, la gran mayoría de la superficie es dura. Es decir que al interior de estos edificios hay es patios, más que jardines. Esto se debe a varios motivos, pero uno de ellos es que usualmente hay parqueaderos debajo de estas torres de vivienda. Es decir que si hay carros debajo, no se pueden plantar árboles en las placas de entrepiso. Los patios de los edificios empiezan a parecerse a las plazas cívicas en términos de materiales. Los jardines pasan a ser casi exclusividad de las casas, pues en estas propiedades compartidas el espacio duro por un lado facilita diferentes usos, y por otro lado se presta para ser un sitio de encuentro. En una plaza dura se podrían hacer arengas políticas, o jugar partidos de fútbol y la vegetación no sería un impedimento para esta versatilidad de actividades.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;6.&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;LA CALLE, ESCENARIO OPTIMISTA: A diferencia de esa convivencia desolada que se ve en la vida del centro de manzana, en la calle la cosa es distinta. Hace sol, juegan niños en los parques (hay parques), y los desconocidos interactúan positivamente en una aparente armonía. Es la escala de barrio, que es agradable y manejable para un peatón. Es desde el barrio que se percibe el paisaje urbano por excelencia en el que el automóvil es casi un accidente geográfico. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;7.&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;LA MOVILIDAD, EL AUTOMÓVIL Y EL METRO: Todo fluye en aparente orden. Los carros y la gente tienen carriles en dos sentidos. No se percibe caos. Se cumple a cabalidad la consigna cívica de respeto entre peatones y conductores que se muestra en el afiche. Pareciera que es más fácil cumplir esta norma de convivencia de escala metropolitana, que las normas elementales de convivencia a la escala de la copropiedad del edificio en donde solo viven unos pocos. En el downtown todo parece ser más cartesiano que en el barrio residencial. Asímismo, en el centro aparecen evocaciones de columnas jónicas que suelen estar en los portones de los grande edificios institucionales de la mayoría de ciudades. De igual manera, en la estación del metro también hay columnas antiguas y arcos. Los nuevos sistemas de movilidad se desarrollan justamente en los lugares de arquitectura o infraestructura de mayor antigüedad. En el metro los ríos de gente en las escaleras eléctricas prácticamente no se diferencian de los ríos de carros y buses en la gran avenida que hay que cruzar para llegar allí.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;8.&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;VARIEDAD EN LA RETÍCULA: Así como la Unidad Habitacional de Marsella, de LeCorbusier, los enormes edificios reticulados están diseñados para albergar cualquier tipo de actividad. La retícula en este caso no es otra cosa que una abstracción de los nuevos sistemas constructivos del siglo XX. Concretamente el sistema aporticado, es decir compuesto por columnas, vigas y placas. Es justamente este tipo de construcción la que permite la construcción veloz e industrializada en altura. Antes de esta gran innovación técnica, el sistema predominante siempre fue el de los muros de carga¬, que en su gran mayoría eran de ladrillo, como el muro que se muestra al principio.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;9.&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;CONSTRUCCIÓN A TODA VELOCIDAD: En un día de jornada laboral se construye un edificio, justo en frente. El sistema es con piezas prefabricadas, lo cual es un aporte importante al sistema constructivo de edificios en altura. Gracias a este tipo de métodos también se puede hablar de un cierto grado de deshumanización, en la medida en que no hay casi obreros.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;10.&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;SKYLINE DE GRÚAS: La metáfora de la promesa del progreso está en este paisaje urbano en proceso. Si cada grúa puede armar un edificio en un día, este proceso es simultáneo. Habrá una nueva ciudad en un corto período de tiempo. También funciona como un sistema. Habla de un plan urbanístico concreto para construir ciudades de manera industrializada. Es la ingeniería a favor del desarrollo colectivo acelerado.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;11.&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;SISTEMA BANCARIO COMO SPONSOR: “Save your Money in the bank”. Esta construcción desenfrenada es patrocinada por el sistema financiero por excelencia de las ciudades. El crédito hipotecario aparece como la promesa tangible de esa fe en el progreso y la aspiración de oportunidades de calidad de vida para la mayoría. La vivienda multifamiliar es un poco la democratización de esa posibilidad de conformación de un hogar en un sitio que es asimismo un activo. La finca raíz es ahora una opción de consolidación de patrimonio para muchos. Me atrevería a decir que es como el minifundio urbano del siglo XX.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;12.&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;EN LOS EDIFICIOS TODO SE OYE: Una de las desventajas que tiene la propiedad horizontal como forma de vida en comunidad, en términos de tipos de privacidad, es justamente esa: son muchos los elementos que se comparten entre varios. De esta manera, los espacios comunales, que son precisamente los lugares de transición entre lo más público (la calle) y lo más privado (la vivienda), son los que pertenecen a todos.  Los puntos fijos (ascensores, escaleras, corredores y shuts de basuras, que se llaman así porque se repiten en todos los pisos por igual, y porque son el eje vertical de los edificios de este tipo), se convierten entonces en los espacios usuales de conflicto, pues es inevitable que haya a veces incursiones imprudentes de la vida privada en estos lugares. De igual manera, una de las cosas que comparten los copropietarios es la estructura del edificio, que es la que posibilita albergar todas estas unidades una encima de la otra y al lado de la siguiente. En una casa nadie vive encima ni debajo de nadie, y por eso hay patios y tragaluces que permiten el contacto con el cielo, en las casas llueve. Mientras que en la vivienda multifamiliar, las placas (usualmente en concreto reforzado con acero) son delgadas e inevitablemente conducen el sonido.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;De manera muy superficial, desde mi profesión podría decir varias cosas: La primera, en cuanto al tema urbanístico, están por ejemplo evidentes cuatro aspectos que prioriza el Movimiento Moderno en la Carta de Atenas (LeCorbusier, 1957): la habitación, el esparcimiento, el trabajo y la circulación. Las ciudades modernas -y en especial las europeas, están pensadas desde estos temas. Las ciudades del siglo XX están estructuradas a partir de los sistemas de transporte masivo y los automóviles, y esto cambia drásticamente la escala. Desde aquí quizás empieza ese proceso de “deshumanización”, pues la ciudad es más vehiculocéntrica (De esto también habla R. Venturi en su libro Aprendiendo de las Vegas) que antropocéntrica. Por otra parte, están claramente expuestas las escalas urbanas en cuanto a la transición de la experiencia cotidiana de un ciudadano promedio: primero, la escala barrial, luego la zonal, y por último, la metropolitana.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La segunda, respeto a lo arquitectónico, es evidente la nueva arquitectura, posible esencialmente gracias a la industrialización y a los avances en la ingeniería de los sistemas constructivos y a la utilización de nuevos materiales (el concreto, el acero y el vidrio reemplazan el ladrillo y la piedra). La vivienda es ahora un tema en donde lo colectivo y lo privado tienen interacción permanente, pues la densificación de los centros urbanos ha obligado a vivir casi en hacinamiento. Tener privacidad absoluta es ahora un lujo de quienes pueden vivir en los suburbios (ver como referencia el cambio de la House on the Prairie  a la nueva tipología de Usonian Houses de F. Lloyd Wright en donde la posguerra obliga el cambio aún en la vivienda unifamiliar norteamericana).&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5272726987638722587-1368486339441710173?l=lalechona.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lalechona.blogspot.com/feeds/1368486339441710173/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lalechona.blogspot.com/2011/11/story-of-crime-historia-de.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5272726987638722587/posts/default/1368486339441710173'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5272726987638722587/posts/default/1368486339441710173'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lalechona.blogspot.com/2011/11/story-of-crime-historia-de.html' title='Story of a crime: también la historia de la tranformación urbana'/><author><name>maria luisa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04901665577953618085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_TuxHLSNErwo/SdfpzuGo8XI/AAAAAAAAAAM/osqcV6KT4A0/S220/el+guaro+es+el+patas+sin+texto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/Y4RaGByyAqU/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5272726987638722587.post-3259631310421592926</id><published>2011-08-26T01:25:00.003-05:00</published><updated>2011-08-26T01:32:22.154-05:00</updated><title type='text'>Bogotá, Medellín y Barranquilla: espacios con gentilicio (publicado Abril 2011)</title><content type='html'>&lt;div&gt;Por María Luisa Vela y Catalina Ruíz-Navarro*&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Enfrentadas a la pregunta por el espacio público en tres ciudades colombianas, las que mejor conocemos, Bogotá, Medellín y Barranquilla, nos encontramos con que el espacio público está intrínsecamente ligado con las maneras de los habitantes de la ciudad. Este espacio es, o bien un determinante o bien un resultado de una serie de dinámicas humanas que se resumen en un gentilicio: barranquillero, rolo, paisa. Es a la vez un generador de identidad y una evidencia de diversas maneras de entender el espacio urbano.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Nuestra metodología es, en principio, intuitiva. Partimos de la manera como hemos vivido estas ciudades, nuestros recuerdos y los imaginarios que hemos construido. Como resultado, nuestro punto de vista es menos objetivo, pero más honesto. A lo largo del ejercicio se verá que terminamos describiendo más un carácter que un espacio; poco a poco, la geografía se nos volvió temperamento y ahora dudamos de que una y otro estén realmente diferenciados.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Primer contrapunteo: La capital de Colombia vs. La capital de Antioquia vs. La capital del Caribe&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Para entender cómo se problematiza el espacio púbico en estas tres ciudades colombianas empezaremos por hacer un contrapunteo descriptivo que servirá como un contexto socio-histórico de las tres.  ¿Cómo es el clima, la gente, la movilidad? ¿Cómo percibimos de primerazo estas ciudades? A lo largo de este texto iremos viendo cómo cada una se ha forjado un carácter independiente que determina las dinámicas de sus habitantes, en relación al uso de sus lugares colectivos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Bogotá es de clima frío, va a cumplir pronto los quinientos años de edad, pareciera estar más poblada de gente colombiana que bogotana, es decir, sus habitantes no son necesariamente nativos, vienen de todo el país; y esa diversidad se parece un poco al caos. En Medellín, que aún no alcanza los trescientos cincuenta años de fundación, el clima es cálido y la impresión es que casi todos allá son paisas; y esa naturaleza monolítica de lugar y lugareños se parece mucho al orden y a la belleza. Barranquilla, más joven todavía, no tiene 200 años, y su población está compuesta por inmigrantes extranjeros que llegaron desde Europa, África y Asia y buscaron en el siglo XX un sitio para instalarse en el Caribe y se quedaron en Barranquilla. La población entonces es diversa, pero como las grandes migraciones fueron previas a 1950, las nuevas generaciones conviven en una especie de identidad que, si es homogénea, es sólo porque se identifica colectivamente con la diversidad.  De esta historia se deriva un gusto por lo cosmopolita que hace que los barranquilleros se perciban como pedantes, incluso al referirse a sus paisanos de otras ciudades caribeñas como Cartagena y Santa Marta. La gente de Barranquilla parece querer mucho su ciudad.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En Bogotá hay una diversidad necesaria de sistemas de transporte público, como sindicato enardecido de chatarras muecas, suplicando jubilación en mora. Los bogotanos sueñan con un metro para esos trayectos diarios que son tema de conversación de millones de personas, que si viven en un extremo, trabajan en el otro. En Medellín hay un metro elevado, silencioso y pulcrísimo que recorre una extensión aproximada de 20 kilómetros (de Itagüí a Niquía), o sea la mitad de la extensión de la capital colombiana que tomaría casi 40 kilómetros en recorrer de sur a norte. Es usual que los bogotanos hablen con envidia del metro de Medellín y se quejen de la injusticia de ser capitalinos obedientes que pagan sus impuestos nacionales, para verlos invertidos en otra ciudad, que ya por cierto le ha cogido ventaja a Bogotá en temas de arquitectura y urbanismo. Los parques biblioteca, por ejemplo, son una expresión visible de renovación urbana y transformación social con intervenciones amarradas a los edificios públicos. Finalmente, Barranquilla tiene cuatro sistemas de transporte público: los buses, pintados de colores y laxos con las normas, los taxis, el Transmetro -una imitación a menor escala de Transmilenio-, y los mototaxis, un popular sistema de empleo informal que no ha podido regularse.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Asimismo, es una impresión generalizada de extranjeros y locales que en Bogotá la gente es malencarada, cochina y gamina; a diferencia de Medellín, que se muestra siempre hospitalaria, cálida y bien presentada, como de buenos modales, una ciudad señorita, que no defrauda nunca a las visitas. La gente en Barranquilla se ve desparpajada y segura de sí misma, y en febrero la ciudad de convierte en la anfitriona fiestera durante el Carnaval. No necesariamente pulcra pero sí sonriente. El resto del año, la gente puede notarse distraída y poco organizada como comunidad.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A cada ciudad le ha correspondido un odioso apodo nacional que es comidilla para el ego de alcaldes y guías turísticos: Bogotá, la Atenas Suramericana –porque en algún momento fue considerada centralidad cultural en América Latina (y según cuentan otros rumores, este mote se debía a que se echaban las aguas negras a la calle, igual que en la antigua Atenas);  Medellín, la Ciudad de la Eterna Primavera –en razón de su clima equilibrado y su tradicional desfile de silleteros; y Barranquilla, La Puerta de Oro de Colombia, como la denominó en 1921 el presidente Marco Fidel Suarez al inaugurar el importante edificio de la Aduana. Así pues, el primer apodo es mérito de un carácter y una actividad intelectual, el segundo obedece a una percepción de clima y a la belleza de un evento folclórico, y el tercero a una actividad económica. Esto explica de muchas formas por qué puede ser injusto comparar la capital de los colombianos con la capital del departamento de Antioquia o del Caribe. Las capitales del mundo son capitales antes que sitios turísticos, y muchas veces el carácter utilitario canibaliza esa idea de belleza colorida y folclórica que sólo admiten ciudades más pequeñas, pero que a su vez es tan taquillera en libros de centro de mesa de Colombia para extranjeros.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Bogotá es ciudad de inmigrantes, y ha sido hospitalaria por muchos años, así su gente sea tan hosca como es, mientras que Medellín es ciudad de medellinenses y antioqueños. La primera parece una ciudad de arrendatarios y la segunda, una ciudad de propietarios. Esa es una de las grandes diferencias en términos de las maneras de apropiación del espacio por parte de su gente: la capital colombiana no parece de nadie, mientras que la capital de Antioquia está llena de dueños que la quieren y la exhiben. Algo parecido sucede con Barranquilla, una ciudad con pocos turistas, pero con muchos inmigrantes que se quedan y se apropian cívicamente de la ciudad.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Por otro lado, tanto Bogotá como Barranquilla se perciben como ciudades sucias: se encuentra basura en las calles y no hay una verdadera cultura ciudadana orientada al buen mantenimiento de la ciudad. En los últimos 10 años Bogotá había tenido grandes avances en este campo, con numerosas campañas que buscaban educar a los habitantes de la ciudad para respetar las normas y mantener la ciudad limpia. Ninguna de estas campañas ha sido lo suficientemente contundente en Barraquilla como para generar un cambio definitivo? (“contundente” se repite). Con el antecedente de que en la administración de Lucho Garzón se dio cabida a la búsqueda de empleo informal, mucha gente buscó el espacio público como sitio de trabajo, y por eso ahora es escenario del rebusque nacional que ha desembocado en la capital como destino último. Asimismo, después de la última administración, en Bogotá se notó un gran deterioro del espacio público debido a que sus principales vías entraron en construcción de manera simultánea. La movilidad, tanto para vehículos como para peatones, se vio afectada y esto resultó en una percepción deteriorada del espacio público que, a su vez, provocó un aumento en la percepción de inseguridad, y como resultado, los habitantes de Bogotá la encuentran odiosa y, si la cuidan, lo hacen con algo de desidia.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Estas condiciones generales muestran tres tipos de ciudad: una caótica capital con la que el país ha sido injusto tal vez por fría, tal vez por extensa, tal vez por huraña. Tenemos una pulcra y luminosa Medellín, la perfecta anfitriona, vanidosa y elegante, a pesar del fantasma de la violencia y el narcoterrorismo; y una joven y sonriente Barranquilla, casi adolescente, que crece de espaldas al río y de frente al mar y a la fiesta, con torpeza en su planeación urbanística.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;				&lt;/span&gt;Medellín&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;			&lt;/span&gt;Bogotá&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;				&lt;/span&gt;Baranquilla&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Habitantes &lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;		&lt;/span&gt;2´636.000&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;		&lt;/span&gt;6´776.000*&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;			&lt;/span&gt; 1.821.517&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Altura &lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;			&lt;/span&gt;1538 &lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;			&lt;/span&gt;2600&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;				&lt;/span&gt; 0&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Año Fundación&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;	&lt;/span&gt;1675                       &lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;	&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;		&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;1538&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;				&lt;/span&gt;1862 (aprox)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Densidad     &lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;		&lt;/span&gt;6925 hab/ km2&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;	&lt;/span&gt;4270 hab/ km2     &lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;	&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;	&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;7447 hab./km²&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Superficie &lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;		&lt;/span&gt;380km2 &lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;		&lt;/span&gt;1776km2 &lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;			&lt;/span&gt;154 km²&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;*De acuerdo con el Censo 2005&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Espacio público, geografía y escala&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El espacio público es un tema que ha sido estudiado desde diferentes disciplinas distintas a la arquitectura y el urbanismo, y se podrían citar mil definiciones que han dado las ciencias humanas. Sin embargo, en estos términos se puede decir que espacio público es el escenario de interacción social y de esparcimiento urbano por excelencia. Es el jardín y patio de las ciudades.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;De esta manera, superado con esfuerzo el obstáculo de los lugares comunes y las primeras impresiones untadas de regionalismos, vale la pena hacer una diferenciación objetiva de las tres ciudades desde el mismo tema. Bogotá tiene unos cerros al oriente que son referencia de ubicación y clima para cualquiera; y es una ciudad que se desarrolla montaña abajo, hasta llegar al río Bogotá. Medellín es un valle que se reconoce a sí mismo desde cualquier punto, y el Río Medellín es el eje de la ciudad. En Bogotá, el río municipal es periferia, es límite. En cambio, Barranquilla rodea con fábricas el Río Magdalena y el trazado urbanístico le da la espalda, de manera que el río no se ve y no es articulador de los sistemas de espacio público. Sin embargo, es la referencia geométrica para la dirección de sus carreras paralelas, mientras que sus calles son accesos perpendiculares al tráfico del comercio fluvial. De esta manera, las determinantes geográficas configuran tres espacios urbanos muy distintos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En Medellín, la infraestructura vial posibilita conexiones urbanas de gran escala, y los ciudadanos -independientemente del barrio en el que vivan-, saben dónde están situados y cómo se llega a los espacios de interés público. Barranquilla es una ciudad suficientemente pequeña para que la movilidad sea eficiente, a pesar de sus conductores atravesados y sus calles con huecos. En Bogotá hay veinte localidades, a veces integradas y a veces mal cosidas entre sí como en un estado federal en borrador; en donde probablemente alguien del barrio Rosales no sabría qué es, dónde queda, o cómo llegar a la Biblioteca El Tintal. La capital no se conoce ni se reconoce a sí misma en este sentido, la extensión de su territorio es similar a la de sus habitantes.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Los bogotanos procuran conservar vidas dentro de un rango de pocas cuadras en términos de esparcimiento urbano. Los paisas conocen muy bien su ciudad, y los sistemas complementarios del Metro de Medellín, como el Metrocable (un sistema de vagones teleféricos que llega hasta los barrios más empinados de la ciudad), han permitido ese tipo de dinámicas de reconocimiento. El principal fenómeno de este tipo que se da en Barranquilla se percibe a la escala del peatón, pues  la gente suele estar mucho tiempo fuera de su casa, en parte debido al calor que obliga a buscar la sombra de un árbol, en parte por un impulso cultural que lleva a los barranquilleros a socializar.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Plazas y parques: la vida afuera y la vida adentro&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;De acuerdo con la vocación, el uso y la geometría, hay dos tipos de espacio público: de circulación –calles, andenes- y de permanencia – plazas y parques. En este sentido, los espacios del primer tipo son más un medio, y los segundos son más un fin, es decir, como parece evidente, las calles son la manera de llegar a parques y plazas. Las vías son estrictamente las líneas que conectan los puntos y superficies que se consolidan como hitos urbanos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En Bogotá, las plazas públicas de mayor antigüedad y concurrencia están concentradas en el centro de la ciudad, pues están amarradas a los edificios del gobierno, a las iglesias de los primeros barrios de la ciudad colonial, y a edificios o actividades que convocan multitudes y albergan actividades de escala metropolitana. De hecho, el reciente sistema central de transporte Transmilenio ubicó estaciones de bus en muchos de estos lugares que representan sitios de encuentro y reconocimiento. Por ejemplo, podría decirse que la Plaza de Bolívar es el centro público y cívico de Bogotá, pues no es sólo una plaza, sino el centro de gobierno del país, por los edificios que la conforman: El Palacio Nariño, La Alcaldía de Bogotá, el Capitolio y la Catedral Primada. La Plaza de Bolívar es el centro del centro. De igual manera, están también la Plaza de Las Aguas y la Plaza de las Nieves, nombradas así por las iglesias que las presiden; el Parque Santander -una plaza con nombre de parque, cuyo edificio-fachada es El Museo del Oro; y la Plaza de San Victorino, que es escenario vital para la actividad de comerciantes mayoristas. Sin embargo, las plazas bogotanas del centro, a pesar de ser los sitios de mostrar a los turistas, no son necesariamente los lugares de mayor apropiación de sus ciudadanos, en la medida en que muchos se han convertido en sitios de paso y principalmente utilizados por la población flotante. Este fenómeno explica la percepción de Bogotá como ciudad de arrendatarios, desde la perspectiva del uso de sus espacios públicos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Los bogotanos parecen querer más sus parques que sus plazas pues responden a su voluntad individual y emocional de elegir sus lugares de recreación en tiempos de ocio. De hecho en Bogotá tienen un uso significativo los sitios para hacer deporte. En el parque más grande de la ciudad, el Simón Bolívar, y en los parques de barrio, se alcanza a entender esa apropiación en razón del uso, que no se ve en las plazas, que se usan por la circunstancia. Probablemente a causa del clima, la percepción generalizada de inseguridad y la personalidad amenazante de los sitios públicos en Bogotá que a veces irritan por congestionados y en otras horas aterran por desolados, la gente parece tener una vida volcada al interior. Los bogotanos salen de su casa cuando es necesario, a comprar cosas, sacar sus mascotas, desplazarse de ida y de regreso a sus trabajos; y eventualmente si el clima lo permite, los fines de semana buscan los parques. Aún así, el esparcimiento en los espacios públicos de Bogotá tiende a ser de día, pues esos mismos parques de recreación pasiva de noche infunden miedo, pues dejan de tener dueños y se convierten en lugares invadidos por la gente que a su vez no tiene un lugar privado para estar. Los parques de noche se vuelven limosna de albergue provisional de los que no lo tienen permanente.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Medellín también tiene plazas en el centro histórico marcadas por iglesias y los edificios públicos de siempre, como cualquier otra ciudad del mundo. Tiene, sin embargo, varias plazas nuevas, que han surgido como componente indispensable y estructura de los proyectos de renovación urbana y dotación de equipamientos públicos en la ciudad. En Medellín también hay parques, tal vez de menor visibilidad turística. La diferencia con Bogotá es que es más evidente la apropiación de los paisas e incluso de los turistas en estas nuevas plazas. Quizás en gran medida el uso de los edificios dan otro sentido a estos espacios. Museos, bibliotecas y edificios de dotación deportiva son actividades pertinentes para los ciudadanos en este momento histórico, en el que hay tal vez menos fanáticos de la religión y menos arengas políticas en las plazas que antes. El surgimiento de estas actividades culturales y recreativas convocan permanentemente lugareños y visitantes de una ciudad como Medellín, que tiene puertas abiertas al público la mayor parte del tiempo. En Medellín parece haber un equilibrio entre la vida interior y la vida exterior, y el clima favorece la permanencia en sitios públicos abiertos como forma cultural casi endémica de esparcimiento. Por otra parte, el buen funcionamiento de los sistemas de transporte estructuran circulaciones fluidas y una sana conexión de los hitos urbanos entre sí.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Barranquilla, en cambio, tiene muy poca vida interior. La gente suele estar en los patios o las terrazas de sus casas, que son espacios semi-públicos, semi-privados, y los barrios, que todavía están hechos de casas, tienen una agitada vida comunal. Barranquilla tiene pocas plazas; sin embargo, la Plaza de La Paz, frente a la Catedral, es tal vez la más importante, a pesar de que la ciudad la ignora durante todo el año hasta que llegan las festividades de Carnavales. Entonces en febrero la plaza se activa y es escenario de baile y música, actividades públicas gratuitas. Durante las carnestolendas todas las calles de la ciudad se convierten en espacio público tanto de circulación como de permanencia. Por fuera de este paréntesis, el espacio público más usado por la ciudad no se encuentra en el casco urbano sino en sus alrededores: a 20 minutos de Barranquilla está la playa, a donde se puede llegar en carro o en bus, y es un espacio que siempre será atesorado por sus ciudadanos, y contará con una interacción positiva de barranquilleros y visitantes que al igual que a principio de siglo, también buscan sitios paradisíacos en el Caribe, así sean alquilados por un rato. En los últimos años se ha planeado una reconstrucción del centro de la ciudad y cerca de él se han construido importantes obras arquitectónicas como el Museo del Caribe, pues la administración reciente busca hacer un énfasis en al creación de escenarios públicos, hasta ahora tan escasos en la ciudad.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;S, M, XL&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Como consideraciones finales debemos anotar que nuestra aproximación ha sido una observación empírica de las ciudades, cómo se duermen, recorren, imaginan y habitan las ciudades. En este caso, encontramos que Barranquilla, Medellín y Bogotá son ciudades que pueden presentarse en términos de edad y escala.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Barranquilla es joven todavía. Es un ciudad pequeña en donde apenas se está empezando a pensar seriamente en el espacio público. Es una ciudad adolescente que todavía está en proceso de construcción y sus espacios públicos no tienen grandes cicatrices. Es una ciudad improvisada, desordenada, adjetivos extensivos al carácter de sus habitantes.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Medellín es una ciudad madura, femenina, que ha tenido tiempo para pensarse a sí misma, verse al espejo y decidirse por avanzadas urbanísticas que han traído un espacio público de fácil acceso y de configuraciones espaciales osadas y consecuentes con los ciudadanos contemporáneos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Bogotá es una ciudad vieja, que ha visto mucho y no le sorprende nada. Sus espacios públicos están marcados por historias cruentas como el Bogotazo, en sus esquinas ha habido asesinatos políticos y estas cicatrices afectan la interacción con el espacio. Bogotá también pasó ya por la avanzada urbanística que vive hoy Medellín, en los años cincuenta, cuando se construyeron obras como la Avenida 26, la Carrera Décima, y el Centro Internacional, algunas patrimonio arquitectónico nacional e intervenciones radicales y representativas de las vanguardias del momento. Sin embargo, el tiempo ha pasado y estos espacios no son lo que eran, empiezan a salirles los achaques y por momentos la historia y el tamaño de la ciudad se sienten inmanejables. De esta manera, Bogotá se constituye en el ejemplo tanto de lo que hay que hacer, como de lo que no hay que hacer en Colombia en materia de espacio público.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Si bien la primera percepción del espacio público es la del gentilicio de las urbes, es fundamental subrayar que el espacio público es también un tema político, es la cara de la economía y de las administraciones de las ciudades, y que su aspecto no es necesariamente culpa de la idiosincrasia de sus ciudadanos. En un país como Colombia, los espacios públicos son el residuo de las iniciativas que buscan favorecer primero los intereses privados. Nuestras ciudades son subproductos y a su vez escenarios de nuestros gobiernos, y en las obras desechables es evidente la corrupción en los contratos; en el abandono de los espacios urbanos patrimoniales se ve la hegemonía de los intereses inmobiliarios de privados por encima de los públicos. Y ejemplos hay miles. Es, a fin de cuentas, un tema de voluntades políticas que empalman en el tiempo con los intereses y la disposición de la ciudadanía.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Para nosotros, estas tres ciudades colombianas evidencian desde sus diferencias de tallaje que lo que entendemos por espacio público es en realidad un enramado de variables, algunas concretas, algunas inasibles. El espacio público no es sólo espacio, también es tiempo, e incluso más todavía, es una construcción imaginaria que se acomoda a un carácter como si los espacios fueran personas. Tal vez porque las personas son espacios.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Agradecimientos: Leonor Villaveces&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5272726987638722587-3259631310421592926?l=lalechona.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lalechona.blogspot.com/feeds/3259631310421592926/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lalechona.blogspot.com/2011/08/bogota-medellin-y-barranquilla-espacios.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5272726987638722587/posts/default/3259631310421592926'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5272726987638722587/posts/default/3259631310421592926'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lalechona.blogspot.com/2011/08/bogota-medellin-y-barranquilla-espacios.html' title='Bogotá, Medellín y Barranquilla: espacios con gentilicio (publicado Abril 2011)'/><author><name>maria luisa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04901665577953618085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_TuxHLSNErwo/SdfpzuGo8XI/AAAAAAAAAAM/osqcV6KT4A0/S220/el+guaro+es+el+patas+sin+texto.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5272726987638722587.post-4653297237335791668</id><published>2010-10-26T03:01:00.006-05:00</published><updated>2010-10-27T15:30:20.910-05:00</updated><title type='text'>Perros y gatos (publicado julio 2010)</title><content type='html'>Al parecer por mi profesión, fui invitada como panelista a un conversatorio del Campus Party de este año. No había asistido a este evento antes, y no tenía mucha idea de que se trataba. Así, para quienes al igual que yo no saben muy bien qué es, se define como “un evento de tecnología, ocio, creatividad y cultura digital”. El tema a tratar el 1 de julio: Los espacios personales en internet en relación con las ideas de lo público y lo privado. Los otros panelistas, expertos blogueros y conocedores de los enormes potenciales de internet como herramienta pedagógica, entre otras bondades. El conversatorio inicia con éste texto, de un blog llamado el Brevario de Azul Elefante, &lt;a href="http://twitter.com/bluelephant"&gt;@bluelephant&lt;/a&gt; en twitter: &lt;a href="http://bluelephant.tumblr.com/post/738752919/nota"&gt;http://bluelephant.tumblr.com/post/738752919/nota&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada uno de los participantes contó brevemente su historia con internet, y su postura particular sobre los espacios personales e intereses de difusión. Una cosa es lo público y lo privado, y una cosa es internet y otra la calle. Sin embargo, quizás el hilo conductor más evidente fue ver que una cosa es lo individual y otra lo colectivo; y cómo gracias (o no) a internet, lo primero empieza a cobrar relevancia en lo segundo. Así, en internet lo privado es lo que no se publica, o lo que se publica desde el completo anonimato y no compromete la información de ningún nombre propio; pero se parte del hecho de que todo es público. En esta medida, en internet respecto a la realidad física, tal vez no es que haya cambiado radicalmente el límite público-privado en sí mismo, sino la manera en que ese límite constituye una decisión autónoma y responsable de cada individuo en su participación en las redes. Unos revelan, unos ocultan, otros no participan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En las ciudades hay plazas, calles, bibliotecas, museos, restaurantes, bares y hoteles como espacios públicos; y a partir de unos límites físicos hay viviendas, en casas o en edificios, los espacios privados por excelencia. Asimismo en los pueblos, rodeando las plazas principales está la alcaldía, el banco, la tienda y la iglesia; seguidos casi concéntricamente por el tejido residencial y otros servicios de escala local; y a las afueras, el cementerio, el matadero, los prostíbulos y los moteles. En términos de espacio, en ciudades de cualquier tamaño es muy clara la delimitación de un ámbito y otro. A partir de cierta hora y después de cierta calle pasan cosas que solo ocurren allí. En la red tampoco es tan distinto; están los periódicos, los buscadores, las enciclopedias, los canales de televisión, y los espacios personales de muchos como si fueran sus casitas. Sin embargo, a diferencia de las ciudades, en internet son menos evidentes esas jerarquías o límites, y la coexistencia en este caso equivaldría a unas habitaciones individuales prácticamente contiguas a los sitios más públicos de un asentamiento humano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como arquitecta, mi trabajo está en lo físico, y el universo urbano es que es el que conozco. Y a diferencia quizás de desarrolladores, diseñadores web o periodistas, para mí internet es un espacio de ocio personal más que de desarrollo profesional. En esta medida, tengo una o varias alcobitas de mentiras en donde dejo permanentemente mi desorden a la vista del que quiera verlo, como constancia de lo que soy o de lo que creo que soy a pedacitos. Así, parafraseando el post inicial, y la pregunta de si esa historia personal que se cuenta en las redes es un yo ficcionado o un yo despojado de las imperfecciones de lo íntimo; creo que la idea de tener uno o varios diarios personales públicos en internet es un ejercicio útil; por un lado, por la posibilidad de visualización individual de ese reguero de alcoba que reunido parece tomar forma, y por otro lado, por la inserción de ese desordencito en un contexto colectivo que de alguna manera lo entiende, y lo lee de otra manera hasta volver de nuevo a la visualización personal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tengo mascotas, pero tengo amigos con perros, con gatos, y con ambos. Lo bueno de la gente que tiene perros es que como tienen que sacarlos, los dueños se ven obligados a esa rutinita diaria sagrada de salir a la calle. Así sea en sudadera y con guayabo y con pereza y con frío y con mascota, hay que salir. En cambio, me preguntaba por qué en internet se ven todos los gatos que no se ven en la calle. A partir de esta reflexión me atrevería a decir que es porque, al igual que la comida preparada en casa, las ideas más elementales o las epifanías más desgarradoras de domingo en la tarde, pertenecen a ese universo doméstico que no sale a la calle casi nunca.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5272726987638722587-4653297237335791668?l=lalechona.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lalechona.blogspot.com/feeds/4653297237335791668/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lalechona.blogspot.com/2010/10/perros-y-gatos-al-parecer-por-mi.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5272726987638722587/posts/default/4653297237335791668'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5272726987638722587/posts/default/4653297237335791668'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lalechona.blogspot.com/2010/10/perros-y-gatos-al-parecer-por-mi.html' title='Perros y gatos (publicado julio 2010)'/><author><name>maria luisa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04901665577953618085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_TuxHLSNErwo/SdfpzuGo8XI/AAAAAAAAAAM/osqcV6KT4A0/S220/el+guaro+es+el+patas+sin+texto.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5272726987638722587.post-364677611579697200</id><published>2010-09-03T19:16:00.003-05:00</published><updated>2010-10-26T03:05:49.847-05:00</updated><title type='text'>El tercer piso y el suburbio.</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;09 / 12 / 2009&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Cuando me hicieron el encargo para este texto, con la difícil premisa del tema libre, me acordé de preescolar. Siempre era fácil la tarea cuando había un tema. En cambio, cuando era dibujo libre, lo más común resultaba dibujar un paisaje. El compromiso se evacuaba sin mayores contratiempos pintando un solecito asomado entre dos enormes montañas, una casa de campo con un caminito de flores, y los clásicos pájaros en forma de número tres acostado, adornando y dándole el toque final a la predecible composición, torpemente coloreada. Más de veinte años después del kinder, la tarea es similar. Por eso se me ocurrió preguntarle al editor por el tema de los otros textos. Me contó que la mayoría serían sobre viajes. Así pues, con este precedente, tenía la opción de pegarme al tema y contar alguna historia, ya no del estilo de preescolar sino de cuarto de primaria: Mis vacaciones. La desventaja sería entrar en la infantil competencia basada en el antojo, a la mejor manera del “yo también quiero”. La otra opción, buscar un tema cualquiera que no estuviera relacionado con viajes para no parecer igualmente infantil y copiona. Evalué y concluí finalmente que también hablaría de viajes, pero con la perspectiva de la memoria en relación con la experiencia urbana en el tiempo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Soy arquitecta, tengo veintinueve años, buenos recuerdos y una memoria decente de lugares, como tenemos casi todos. De esta manera, escribo desde lo que sé. Pero esta vez como ejercicio nuevo, pues la reflexión es anecdótica y procura aterrizar algunas cosas de mi profesión en relación a mi vida personal. Y para no disonar del todo con el azar temático de los viajes, relato esto por pisos, aludiendo al dicho popular sobre llegar a los treinta como una manera de tocar el inevitable “tercer piso”. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Sótano. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;De los cero a los nueve años viví en tres ciudades distintas y tres barrios muy parecidos de tejido residencial de clase media. Primero Bogotá, en el barrio Luna Park, en una casa con patio y matas ambientada con muebles del Pasaje Rivas comprados poco a poco por un matrimonio nuevecito y siendo yo apenas una bebé friolenta. Luego Medellín, en el barrio Laureles, en un bello apartamento con terraza, también con matas y un inolvidable olor a arepa con mantequilla y fríjol cargamanto bien calado, preparado por la niñera-empleada, mujer usualmente proveniente del barrio Robledo. Y por último Leicester, Inglaterra, en el la calle Osborne, en la casa número veinticuatro (por cierto, igualita a la veintitrés y a la veinticinco y a casi todas las demás), de ladrillo rojísimo, ventanas tacañas de marcos blancos, una huerta que olía a cilantro y hierbabuena, y tejados muy inclinados para la nieve; al igual que los remedos tipológicos que se ven en Teusaquillo y La Merced en Bogotá. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Son lugares muy distintos que huelen a lo mismo. Es cursi y cliché hablar de las memorias de infancia en términos de memoria sensorial, pero tal vez estos tres lugares tienen en común un olor a baldosa con tierra y matas, a comida, y al indeleble olor de mis padres que nunca estarían tan cerca de mí como en esos primeritos años de crianza. Es difícil acordarse de todo, pero a veces la infancia también me huele forzosamente a las fotos amarillentas que aún conservo y atesoro; y sobre todo, me huele a casa. Al igual que el dibujo de preescolar, en la memoria de muchos permanece esa imagen arquetípica de una casita con  cubierta a dos aguas, dos ventanas, una puerta y chimenea, como una especie de casa en la pradera. Y a pesar de no ser exactamente un hogar de suburbio con cercado de palitos blancos o white picket fence del estereotipo norteamericano, la idea de esa casa de los sueños, como la de la Barbie, no está necesariamente ligada a lo parecido que haya sido en realidad, sino quizás al momento de la vida en que hay una aparente sensación de armonía entre el espacio y la vida, y entre la idea de hogar y el concepto de casa. Aunque ninguna de estas paradas temporales fue elegida por mí sino por mis padres, seguramente estas elecciones ajenas han influido indirectamente mis decisiones propias, a partir del día en que pude escoger mi espacio por primera vez y la idea de hogar que tengo es nítida y valiosísima. Es decir, mi infancia afortunada me hace pensar que volver a lugares como éstos es una posibilidad real y no un mal recuerdo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Primer piso.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;De los diez a los diecinueve años viví en Bogotá, en dos zonas cuya única diferencia tal vez es su posición respecto a la autopista norte. Primero en Cedritos, al oriente y luego en la Colina Campestre al occidente. Ambos barrios principalmente de edificitos de cinco a diez pisos estrato cuatro, al norte de Bogotá, zona que jamás conocí en la infancia.  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;De esta manera pasé de la casita a la torre de apartamentos, y son bien distintas. Una cosa es la vivienda unifamiliar en hilera, con piso al nivel del andén, cielo abierto desde el patio y vegetación aromática; otra, la vivienda multifamiliar de conjunto cerrado. Allí el contacto con el piso es esencialmente con los carros que rodean los edificios en primer piso, y los límites no son el jardín anterior y posterior sino la reja perimetral, que acorrala y resguarda la aparente tranquilidad que procuran las administradoras de la propiedad horizontal. A pesar de los nombres de alusiones vegetales-campestres de Cedritos y La Colina, fui feliz en un entorno urbano. Sin mucha vegetación alrededor, estos lugares también tienen su atmósfera única y no menos memorable que los recuerdos de la época en que vivía en casas que olían a tierra. Los edificios de apartamentos de hall central también huelen a muchas cosas. Muchos almuerzos gestándose simultáneamente en el corredor, perfume y taconeo antipático de administradora chismosa, pastillaje blanco y vino de tortas negras de primera comunión, y sedanes con niños y maletas saliendo de los sótanos casi a la misma hora como coordinados en una carrera de automovilismo. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;El hogar de la adolescencia me huele a pluralidad, a familiaS y no a familia, a fiestas de disfraces y novenas en salón comunal con vecinos obligados. Las tareas, amenizadas con jugos de fruta y sánduches de queso preparados con cariño en la misma sanduchera de los desayunos de tantos adolescentes vecinos, que igual que yo, seguramente nos preparábamos para lo mismo. Tal vez la diferencia respecto a los sitios de infancia es justamente esa, el multifamiliarismo (si es que la palabra existe), los hogares que cohabitan en una misma torre, como celditas en las que ocurren réplicas de las vidas familiares de muchos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Segundo piso.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;De los veinte a los veintinueve han pasado otras cosas en cuanto a los sitios en donde he vivido. Se acaba el colegio e inicia el proceso de formación profesional. Sigo en los amables límites de conjunto cerrado de La Colina Campestre. Sin embargo, en quinto semestre de Arquitectura, a los veintiún años se me ocurrió seguir la moda del microsueño americano del popular programa de Work and Travel o Work Experience USA. De esta manera, abandoné temporalmente mi pequeño paraíso familiar de cien metros cuadrados al noroccidente de Bogotá para aventurarme a vivir tres meses en Estados Unidos con un McJob  en un parque de diversiones en Arlington, Texas. Sorprendentemente, y supongo que gracias a la influencia de la cultura popular cinematográfica, llegué a un sitio que parecía ya conocido y durante este tiempo tuve la sensación de coprotagonizar una película gringa de siniestros eventos en un motel de carretera. Seguramente esta es la única manera de explicar lo inexplicable, con vagas referencias a tantas películas similares que ilustran ese panorama mejor que yo. Viví en un modesto apartamento de segundo y último piso de un conjunto residencial con nombre de cadena hotelera: el Ramada Inn. Eran apartamentos amoblados no muy agraciados, diseñados para población flotante o viajeros que podrían permanecer allí un día o varios meses. De amoblamiento abandonado, tapete rugoso y cocina trajinada por el uso de inquilinos desinteresados, estas viviendas-dormitorio eran el espacio fiel al estilo de vida del McJob para tercermundistas en plan transitorio. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Tenían un couch o sofá en mora de ser retapizado, y un televisor a color lo suficientemente vigente y grande. De esta manera podía pasar horas después del trabajo viendo las series que un año después llegarían a Colombia, subtituladas. Este sitio estaba impregnado de olor a queso cheddar fundido del muy popular y barato macaronni and cheese, a la cerveza que nunca faltó en la nevera, para hacer el cliché aun más completo, pero especialmente a sitio prestado. El olor de lo ajeno es una cosa en la ciudad y el país propios, pero otra cosa en el extranjero; estar ahí recordaba permanentemente el hecho de que tal vez no había que permanecer allí por mucho tiempo, como cualquier hotel que a pesar de las estrellas que tenga, tiene la vocación para despedir en algún momento. No hay como los lugares que permiten la apropiación en el tiempo. Sin embargo, parte del encanto de esta breve experiencia tan apropiada para los veintiún años, era justamente lo finito de su naturaleza, y tres meses es tal vez más que suficiente para jugar a la degustación de estilos de vida cliché de película serie B. Por otra parte, a pesar de las intenciones ingenuas de aparente aventura, cuesta aceptar que también dan ganas de volver a casa y seguir pensando en un futuro distinto al que se gesta en estas siniestras habitaciones para nómadas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Luego, volví a la Colina Campestre y allí viví con mis padres hasta los veintiséis, edad en la que conocí a mi novio de la época. En una arrebatada secuencia de eventos, decidimos mudarnos juntos a un apartamento bonito y tendencioso en Chapinero Alto. Y sin temor a sonar más cursi que con los recuerdos de infancia, ese apartamento olía permanentemente como a amor del bueno, y a exquisitas comidas que preparaba Jaime, a creme brulée, patilla a la parrilla y pesto de manzana; en general a comida engordadora pero peligrosamente exquisita. También olía a conversación inagotable, fiesta larga y mañanas irrepetibles, pero sobre todo a independencia, a pesar de ser convivencia en pareja. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Es probable que esta haya sido una de las primeras decisiones que podría llamar influyentes para mí. Pues, en primer lugar no era solo el sitio para vivir, que en lo posible tendría que ser en un barrio central, cerca del centro y los sitios de trabajo; sino que lo más importante sería con quien vivir. Jaime fue la primera persona con la que elegí compartir un espacio e inventar otro lenguaje de convivencia. La cosa ya no sería un esquema de autoridad y obediencia, sino más bien un terreno horizontal casi en igualdad de condiciones, en donde gracias a lo exquisito del enamoramiento, todas esas dificultades de vivir con los padres siendo ya adulta, eran ahora fácil complicidad para ser más felices que tolerantes, más tranquilos que pendientes, y sobre todo más hedonistas que adultos ejemplares. Fue en éste momento que entendí por qué la gente se casa, y probablemente sea porque la gente vive con la persona que escoge, para casi todo. Si bien a los veintiún años hubo momentos en que me sentí en siniestra película de carretera, viviendo en pareja a los veintisiete puedo decir que me sentí en comedia romántica cursi hasta que se acabó el amor. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;A los dos años terminamos, razón por la cual he pasado mis veintinueve años en este lugar en el que ahora me encuentro, un apartamento de una sola alcoba, bonita vista y cocina pequeña, en el barrio Sagrado Corazón, cerca al Parque Nacional de Bogotá. Aquí vivo muy bien, tengo vías principales cerca, y todas mis cosas que han sobrevivido el paso por todos los lugares mencionados, incluida la traumática separación de bienes de pareja que me hizo aterrizar aquí con la mitad de un hogar armado, y la otra mitad aún por consolidar. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Es tal vez el sitio que más he sentido como propio, pues es el lugar en el que soy responsable de cada cosa que ocurre, desde las largas y exquisitas reuniones con la familia, o con amigos que están en el mismo plan a pocas cuadras, hasta el desorden propio que trae la primiparada de vivir en soltería, sin padres, sin roommates, y sin servicio doméstico. A veces mi nevera parece saqueada por el abandono y el lugar común de la “falta de tiempo”, pero en la mayoría de ocasiones me da una enorme tranquilidad sentir que este es el lugar en el que produzco mi estilo de vida, que espero sea fiel a las expectativas que tengo de mi misma. Es aquí, en este noveno piso de cincuenta y cinco metros cuadrados, en donde tendré que desarrollar la construcción consciente de ese futuro que a veces asusta.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Tercer piso, o la pregunta por el retorno al suburbio.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;No he cumplido treinta, así que aún no puedo hablar de tercer piso, pero sí de las preguntas y de las ingenuas conclusiones que me surgen del breve relato de viajes por casas distintas. Sin embargo, la más importante, es una sola y es sobre la secuencia de vida que aparentemente sugiere la inercia generacional: ¿Crecer en el suburbio, luego la osadía de migrar al centro o downtown, para luego volver a suburbio? ¿Casita de familia – soltería en el centro – pareja en chapinero– y de nuevo casita de familia? Quién sabe. Amanecerá en el tercer piso de un sitio que aún desconozco, y veremos. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5272726987638722587-364677611579697200?l=lalechona.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lalechona.blogspot.com/feeds/364677611579697200/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lalechona.blogspot.com/2010/09/el-tercer-piso-y-el-suburbio_6372.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5272726987638722587/posts/default/364677611579697200'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5272726987638722587/posts/default/364677611579697200'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lalechona.blogspot.com/2010/09/el-tercer-piso-y-el-suburbio_6372.html' title='El tercer piso y el suburbio.'/><author><name>maria luisa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04901665577953618085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_TuxHLSNErwo/SdfpzuGo8XI/AAAAAAAAAAM/osqcV6KT4A0/S220/el+guaro+es+el+patas+sin+texto.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5272726987638722587.post-554411268332265396</id><published>2009-04-07T23:07:00.006-05:00</published><updated>2009-11-11T01:02:19.075-05:00</updated><title type='text'>Bogotá, fotos cliché y espacio público. (publicado oct. 07)</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_TuxHLSNErwo/Sdwj4bseqWI/AAAAAAAAABA/1J0w9Mfwh4s/s1600-h/Imagen+003.jpg"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_TuxHLSNErwo/Sdwj4bseqWI/AAAAAAAAABA/1J0w9Mfwh4s/s320/Imagen+003.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5322168312059046242" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;No soy artista, ni fotógrafa, ni periodista. Soy arquitecta, y me encantan las ciudades. Amo mi ciudad, Bogotá Distrito Capital. Aquí nací, hice amigos y por fortuna tengo también a mi familia al alcance de un bus de mil pesos. Trato de seguirle la pista al foto-museo, iniciativa maravillosa del distrito y del Museo de Desarrollo Urbano de Bogotá. Estoy muy pendiente de las fotos del periódico El Tiempo en la sección Bogotá. Y desde que empecé a estudiar arquitectura, he visto miles de fotos de ciudades, y no siempre tomadas al nivel del peatón. He visto fotos satelitales, fotos de detalle, fotos de fachadas de edificios, fotos de interiores, fotos para publicaciones, fotos de trabajo. Y claro, cine, dibujos, maquetas y planos, que muestran lo mismo. La ciudad es mi espacio de trabajo. Mi oficio arranca desde el entendimiento de un lugar, y los lugares hay que representarlos, de alguna manera. Las fotos son uno de mis medios favoritos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para mí, las fotos son un medio, y no un fin, como lo son para un fotógrafo. Las imágenes me sirven para mi ejercicio profesional. Por eso la belleza de las imágenes no es mi preocupación principal, aunque la sorpresa es grata si la foto es bonita. Admiro profundamente a los profesionales de la fotografía, el buen ojo, y la buena técnica, y me place enormemente el hecho de alguien me muestre lo que yo nunca he visto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso, a manera de berrinche al aire, y sin dirigirme a nadie, me quejo y sueño al mismo tiempo, sobre lo que quiero y no quiero ver, en imágenes de Bogotá:&lt;br /&gt;No quiero ver más fotos de vendedores ambulantes ancianos, en donde por profundidad de campo se vean con nitidez las arrugas del personaje y desenfocado el fondo. No quiero ver más fotos de niños de la calle en donde la foto embellezca el mugre y la miseria. No quiero ver más fotos del barrido de las luces nocturnas de transmilenio a toda velocidad. No quiero ver más fotos de los bellos edificios de la Avenida Jiménez en blanco y negro. No quiero ver más fotos de ventanas coloniales en La Candelaria. No quiero ver más fotos de la Torre Colpatria, en un ángulo contrapicado. No quiero nostalgia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiero ver fotos de la efervescencia de ésta ciudad, y ojalá por fuera del centro histórico, que ya está suficientemente documentado.  Quiero ver fotos del Carulla de Chapinero por dentro, lleno de solteros haciendo mini-mercados. Quiero ver fotos del centro financiero de ésta ciudad, y de la velocidad a la que camina la gente en corbata y sastre a la hora de almuerzo, por la calle 72. Quiero ver fotos de Unilago y su siniestro carnaval de la tecnología. Quiero ver  fotos de los borrachitos que repelan fiesta en la Zona Rosa un viernes en la madrugada. Quiero ver fotos de ese camino hacia Monserrate, que solo conocen los que se le miden. Quiero ver fotos de los burdeles de gama alta y de los bares swinger sin  aviso. Quiero  ver fotos del relleno de Doña Juana. Quiero ver fotos del Siete de Agosto un sábado, día de compra y venta de repuestos de carros. Quiero ver fotos de la Iglesia Mormona de la 127, por dentro. Quiero ver lo que siempre ha estado ahí y nunca he visto.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5272726987638722587-554411268332265396?l=lalechona.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lalechona.blogspot.com/feeds/554411268332265396/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lalechona.blogspot.com/2009/04/bogota-fotos-cliche-y-espacio-publico.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5272726987638722587/posts/default/554411268332265396'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5272726987638722587/posts/default/554411268332265396'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lalechona.blogspot.com/2009/04/bogota-fotos-cliche-y-espacio-publico.html' title='Bogotá, fotos cliché y espacio público. (publicado oct. 07)'/><author><name>maria luisa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04901665577953618085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_TuxHLSNErwo/SdfpzuGo8XI/AAAAAAAAAAM/osqcV6KT4A0/S220/el+guaro+es+el+patas+sin+texto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_TuxHLSNErwo/Sdwj4bseqWI/AAAAAAAAABA/1J0w9Mfwh4s/s72-c/Imagen+003.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5272726987638722587.post-8205457701144311354</id><published>2009-04-06T01:25:00.004-05:00</published><updated>2009-04-06T01:35:02.743-05:00</updated><title type='text'>De compras sin sentido y en plena crisis</title><content type='html'>&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;meta name="ProgId" content="Word.Document"&gt;&lt;meta name="Generator" content="Microsoft Word 11"&gt;&lt;meta name="Originator" content="Microsoft Word 11"&gt;&lt;link rel="File-List" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CMARIAL%7E2%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:punctuationkerning/&gt;   &lt;w:validateagainstschemas/&gt;   &lt;w:saveifxmlinvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:ignoremixedcontent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:alwaysshowplaceholdertext&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;    &lt;w:dontgrowautofit/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:latentstyles deflockedstate="false" latentstylecount="156"&gt;  &lt;/w:LatentStyles&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal 	{mso-style-parent:""; 	margin:0cm; 	margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:12.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1 	{size:595.3pt 841.9pt; 	margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; 	mso-header-margin:35.4pt; 	mso-footer-margin:35.4pt; 	mso-paper-source:0;} div.Section1 	{page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable 	{mso-style-name:"Tabla normal"; 	mso-tstyle-rowband-size:0; 	mso-tstyle-colband-size:0; 	mso-style-noshow:yes; 	mso-style-parent:""; 	mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; 	mso-para-margin:0cm; 	mso-para-margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:10.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-ansi-language:#0400; 	mso-fareast-language:#0400; 	mso-bidi-language:#0400;} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Una de tantas memorables conversacionessobre nada.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Angie dice:&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;es como si le compraran a uno una estrella&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;María Lu. dice:&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt; una estrella? como quien te regala la luna?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Angie dice:&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;a mi prima le regalaron una ,como si fuera el principito, la compro no se en donde, en la nasa me imagino, no se. osea pago por ello, realmente &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;María Lu. dice:&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;queeeeeeeeeeeee?????&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;tremenda estafa:$ no? &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Angie dice:&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;jajajajaja, pues gente muy romantica &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;María Lu. dice:&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;como "vea, mami le regalo el mar" (pero pagué por él) . Esos gringos son es unos genios del consumo. No lo puedo creer. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Angie dice: &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;osea toda esta conversación puede ser comentario del bautizo de tu blog &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;María Lu. dice:&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;es lo más perverso que he oido. Si a mi mi novio me regala una "ESTRELLA" que le "COMPRÓ" a la nasa, yo lo echo por bobo. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Angie dice:&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;jajajajajajaaaaaa&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;María Lu. dice:&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;me voy a dedicar a vender “nubes” o metros cuadrados de “luna” a ver quien cae.&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5272726987638722587-8205457701144311354?l=lalechona.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lalechona.blogspot.com/feeds/8205457701144311354/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lalechona.blogspot.com/2009/04/de-compras-sin-sentido-y-en-plena.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5272726987638722587/posts/default/8205457701144311354'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5272726987638722587/posts/default/8205457701144311354'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lalechona.blogspot.com/2009/04/de-compras-sin-sentido-y-en-plena.html' title='De compras sin sentido y en plena crisis'/><author><name>maria luisa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04901665577953618085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_TuxHLSNErwo/SdfpzuGo8XI/AAAAAAAAAAM/osqcV6KT4A0/S220/el+guaro+es+el+patas+sin+texto.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5272726987638722587.post-3425954798949132861</id><published>2009-04-04T18:51:00.001-05:00</published><updated>2009-04-04T21:03:30.627-05:00</updated><title type='text'>la explicación de un bautizo.</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_TuxHLSNErwo/SdgRXSiz6UI/AAAAAAAAAA4/NIisY8D7OGk/s1600-h/empanada+de+lechona..jpg"&gt;&lt;img style="cursor: pointer; width: 320px; height: 218px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_TuxHLSNErwo/SdgRXSiz6UI/AAAAAAAAAA4/NIisY8D7OGk/s320/empanada+de+lechona..jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5321022051550751042" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supongo que de eso se trata ésto. De escribir sobre nada, para uno y para nadie y porque sí. Luego de saltar como en equitación los obstáculos de "verificar disponibilidad" para ponerle un nombre a éste Querido Diario de mis casi dos veces 15 años, pensé "es que cada vez es más berraco ser original en internet, un nickname, la dirección de correo, es un lío. Cada vez está todo más pedido y lo que uno creyó tan único, a alguien ya se le ocurrió antes", al punto que cuando abrí cuenta de hotmail hace ya 12 años, me tocó ser marialuisa60@hotmail.com porque ya tenía 59 predecesoras en el mundo, y era 1997. Acto seguido, me acordé de que un berraco es un marrano, y por último, decidí bautizar arbitrariamente este desparche como La Lechona, simplemente porque es de mis comidas favoritas, y porque me encanta que sea como una empanada gigantesca con un poco de todo por dentro y mucho sabor. Claro que uno podría atribuirle todo tipo de significados para simular intenciones seudointelectaules como que es un blog para atafagar de cuanta vaina. Tal vez sí, y tal vez también alguien debería, en la lucha por la originalidad en el mundo real, hacer mini empanaditas-lechona algún día. Creo que serían un hit.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5272726987638722587-3425954798949132861?l=lalechona.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lalechona.blogspot.com/feeds/3425954798949132861/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lalechona.blogspot.com/2009/04/la-explicacion-de-un-bautizo.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5272726987638722587/posts/default/3425954798949132861'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5272726987638722587/posts/default/3425954798949132861'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lalechona.blogspot.com/2009/04/la-explicacion-de-un-bautizo.html' title='la explicación de un bautizo.'/><author><name>maria luisa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04901665577953618085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_TuxHLSNErwo/SdfpzuGo8XI/AAAAAAAAAAM/osqcV6KT4A0/S220/el+guaro+es+el+patas+sin+texto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_TuxHLSNErwo/SdgRXSiz6UI/AAAAAAAAAA4/NIisY8D7OGk/s72-c/empanada+de+lechona..jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry></feed>
